Cuenda85’s Weblog

Mayo 26, 2008

DGT; ¿Se vende la muerte en estas campañas?

Archivado en: artículos — by cuenda85 @ 8:23 am
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La concepción de la muerte en cada sociedad constituye una de sus claves culturales más profundas. La publicidad suele utilizar estas claves sociales para que los individuos se vean reflejados en sus campañas y así, llegar a ellos con una mayor efectividad, y al igual que utiliza valores en educación, sexo, religión…etc, usa a la idea de “la muerte en carreteras” para impactar y persuadir.

Como sabemos las campañas de la DGT nunca pasan inadvertidas, su dramatismo y en ocasiones, agresividad, no son del agrado de todos y por qué no decirlo, tampoco existe unanimidad a la hora de evaluar su efectividad. Las imágenes de sus anuncios intentan meter miedo a los conductores, y estos opinan que en vez de gastar millones de euros en las campañas divulgativas, empleen ese dinero en educación vial. Además, piensan que las “historias” de estas campañas se exageran para impactar más, pero en ocasiones, y aunque suene a tópico, la realidad supera la ficción. No todos los accidentes acaban en muertes, pero si, muchas de las infracciones acaban en accidentes.

Entre los jóvenes, según algunos estudios realizados por la Dirección General de Tráfico, el efecto de estas campañas es nulo. Sin embargo, para la población adulta el poder de las campañas divulgativas y sensibilización es enorme, incluso didáctico y necesario. Por lo tanto, al no haber un criterio único debemos guiarnos por las cifras de siniestros teniendo en cuenta las nuevas leyes, que para muchos provocan más miedo que las propias campañas. Por su parte, autoridades de la DGT reconocen que el descenso de muertos en carretera, también se debe en un porcentaje importante al aumento de kilometraje en autopistas y a la mejora de los equipamientos en los vehículos.

En el año 1992, la DGT comenzó a emitir las campañas de concienciación social. Las impactacntes imágenes mostraban los momentos posteriores al accidente y sus consecuencias generaron un alto recuerdo en los destinatarios de los mensajes, y sobre todo, ayudó a reducir de forma significativa el número de accidentes. Se apostaba por un dramatismo real que se acentuó usando testimonios de víctimas auténticas. En 1996 la estrategia publicitaria, como en años anteriores, trató de “sorprender al público”. Una parapléjica, una lesión cerebral, una parada cardio-respiratoria y un politraumatismo fueron los puntos de partida de esa campaña. Cuatro anuncios relataban los síntomas de tales diagnósticos (no usar el cinturón o casco, rebasar el límite de velocidad y exceso de alcohol, entre otras infraciones) y las consecuencias; muerte y familias destrozadas.

En los últimos tiempos, tanto organismos y asociaciones como partidos politicos han abogado por profundizar en el aspecto educativo. Sin embargo, la DGT no tiene intención de abandonar la línea dura que tanto le ha caracterizado estos últimos años, y que tantos resultados, positivos, está originando.

En realidad, toda esta demostración de sufrimiento y en ocasiones agonía, pone de manifiesto la intención persuasiva de crear miedo en los espectadores, eso está claro, de hecho, lo consigue. Su intención ha sido desde el año 2002, utilizar situaciones reales, de manera ficcticia, para cambiar una actitud, ¿cómo? mediante la persuasión y el miedo.

Por tanto la pregunta que me hago es; al hombre de hoy día, ¿qué le asusta? En la sociedad en la que vivimos actualmente podemos dar con personas a las que no le importa nada, porque no tienen nada que perder, y personas a las que sí. Dichos tipos de personas se parecen únicamente en una cosa; les importe o no, tengan algo que perder, o no, se le tiene miedo aquello que no se puede controlar, ¿pueden controlar la forma de conducir de otra persona?, es obvio que no, por eso me parece acertada la posición y línea estratégica de comunicación que la DGT esta llevando a cabo desde 2002, cruda, sí, pero efectiva también. Desde mi punto de vista, en este caso el fin justifica los medios.

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